VI.
Y de ella se podía decir que lloraba mucho y dormía poco, o era al revés quizás, ya no lo recuerdo.
O como se paraba en la entrada del metro y regalaba flores a los extraños, flores solitarias, o con marca de un pintalabios, otras con el tallo muy corto, otras demasiado largo, hojas salpicadas de manchas negras y hermosos y delicados pétalos, como si las hubiera robado en un arrebato de inspiración (artística o suicida) o pétalos que se caían, se perdían, se enredaban en los pies y nunca volvías a verlos.
Como ella.

miércoles, 30 de mayo de 2012
jueves, 24 de mayo de 2012
V.
Se nos hizo tarde, como siempre, se nos enfrió la taza del café entre las manos, y yo perdí el reloj y perdí el tiempo, porque tu y yo siempre perdíamos el tiempo, ahora lo sé, nunca llegamos a jugar bien a este juego, porque tú siempre te marchabas y yo me quedaba buscando pedazos de retazos de esta vida que se me hizo añicos, hace tiempo, tiempo (maldito juego) te advertí que nunca quise jugar, que no se me daba bien, y tu siempre preguntándome el porqué buscaba un sentido a todo, o porqué me pintaba las uñas de gris, y yo nunca te daba una respuesta, porque sabía que no te iban a gustar, que tú nunca entenderías nada, que hace tiempo (estoy harta de jugar a este juego al que todos nos vemos obligados a jugar) que supe que te marcharías, que todos se irían, hasta acabar yéndome yo, y entonces, oh, dime, entonces, ¿que seré yo?
Ahora me toca ser un simple espectador.
Se nos hizo tarde, como siempre, se nos enfrió la taza del café entre las manos, y yo perdí el reloj y perdí el tiempo, porque tu y yo siempre perdíamos el tiempo, ahora lo sé, nunca llegamos a jugar bien a este juego, porque tú siempre te marchabas y yo me quedaba buscando pedazos de retazos de esta vida que se me hizo añicos, hace tiempo, tiempo (maldito juego) te advertí que nunca quise jugar, que no se me daba bien, y tu siempre preguntándome el porqué buscaba un sentido a todo, o porqué me pintaba las uñas de gris, y yo nunca te daba una respuesta, porque sabía que no te iban a gustar, que tú nunca entenderías nada, que hace tiempo (estoy harta de jugar a este juego al que todos nos vemos obligados a jugar) que supe que te marcharías, que todos se irían, hasta acabar yéndome yo, y entonces, oh, dime, entonces, ¿que seré yo?
Ahora me toca ser un simple espectador.
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